PREMIOS PRIMAVERA 2022

Respaldado por su megaplan contra el cambio climático, el presidente estadounidense Joe Biden llegó este viernes a Egipto para participar brevemente en la COP27, que espera de su país compromisos en la ayuda a los países más vulnerables al calentamiento global.

Tras la cumbre de líderes celebrada el lunes y el martes, Biden permanecerá apenas tres horas en Sharm el Sheij, un balneario egipcio a orillas del mar Rojo, para mantener un encuentro bilateral con su homólogo Abdel Fatah al Sisi y pronunciar un discurso ante los representantes de casi 200 países.

Estados Unidos es el segundo mayor emisor mundial de gases de efecto invernadero, y el mayor productor del planeta de petróleo y gas, la principal actividad humana causante del CO2 y por ende del calentamiento.

Biden tendrá en frente a los delegados de los países en desarrollo, que lograron incluir en la agenda de la COP27 el debate sobre un fondo de daños y pérdidas, que los países ricos deberían alimentar para ayudar a los más pobres.

La negociación se anuncia difícil entre los países más industrializados y las naciones en desarrollos, y oficialmente quedan dos años para seguir negociando.

Actualizar promesas

La intención de Biden es recordar que en agosto firmó una ley de transición energética y medidas climáticas por 370,000 millones de dólares.

La corta mayoría republicana que se dibuja en el Congreso tras las elecciones legislativas del martes no hace presagiar un vuelco de ese plan.

«El compromiso del presidente con la cooperación y la solidaridad para con todo el mundo es clara. Es algo en lo que ha sido firme», afirmó a la prensa su consejero para el clima, Ali Zaidi.

Un alto responsable estadounidense aseguró que Biden llega también con la intención de anunciar un nuevo recorte de las emisiones de Estados Unidos de hasta 52 % en 2030, respecto a los niveles de 2005.

La comunidad internacional en su conjunto no ha honrado su promesa de reducir las emisiones de CO2, a pesar de que según los climatólogos, es la condición esencial para que el mundo no supere los +1,5 ºC de temperatura media respecto a la era preindustrial.

Sólo una treintena de países actualizaron sus objetivos de recortar más sus emisiones antes de llegar a Sharm el Sheij, aunque era un compromiso mutuo pactado hace un año.

En un nuevo aviso sobre la urgencia de la situación, un informe del Global Carbon Project difundido este viernes indicó que las emisiones de CO2 derivadas de las energías fósiles aumentarán un 1% respecto a 2021, y batirán récords este año.

La ONU por su parte anunció un programa satelital de de detección y alerta desde el espacio para intentar frenar las emisiones de metano, un gas de efecto invernadero muy potente.

Escuchando a las partes

En plena crisis energética, y con casi todos los indicadores climáticos en rojo, las finanzas dominan las conversaciones en la COP27.

Colombia reveló el jueves su estimación de pérdidas y daños anuales a causa del clima: 4,300 millones de dólares.

«Las partes tienen posiciones divergentes. Y hay algunos que por supuesto, quisieran ver el establecimiento de una institución bajo el mecanismo financiero de la convención. Parece difícil», explicó a la AFP Julio Cordado, negociador chileno que preside junto a su par alemana el grupo de trabajo sobre «pérdidas y daños».

En Sharm el Sheij se ha abierto además otra delicada discusión: cómo actualizar la cifra de 100,000 millones de dólares anuales que los países ricos se habían comprometido a entregar a los pobres, para mitigar sus emisiones de gases y adaptarse a la nueva realidad.

Esa cifra fue prometida en 2009, para 2020. Dos años después, solo se ha cumplido parcialmente.

El principal emisor de CO2 del planeta, China, guarda una cauta posición, a caballo entre su alianza con el grupo de países en vías de desarrollo (G77, que agrupa a 134 países) y su condición de segunda economía del planeta.

El presidente Xi Jinping no acudió a la COP27. Aunque las relaciones con Estados Unidos son muy frías, Xi y Biden se reunirán durante la cumbre del G20 la próxima semana en Indonesia.

Un centenar de activistas se manifestaron este viernes dentro del gran complejo de exposiciones donde se celebra la COP27, sometida a una estrecha vigilancia policial.

«Los pueblos indígenas representamos y cuidamos y protegemos el 80% de la biodiversidad de todo el planeta, queremos que aquí nos digan de qué manera van a reparar los daños», exigió Miriam Vargas, una activista mexicana de Puebla.

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